jueves, 2 de junio de 2011

Prologo


"La vida nunca es perfecta, en cuanto crees que esta bien decide tubarte con una solo vuelta. Eso se aprende con el paso de los años, uno comprende que sin eso la vida carece de sazón, pero, no significa que no duela, no significa que uno se acostumbre...."




El cielo era tan negro, habia pocas estrellas esa noche, mas no era triste, la luna lo compenzaba, en lo alto teñida de rojo, grande y prominente, no importaba cuanto lo intentara, simplemente mi vista no se apartaba de ella, era como caer en un hechizo.

-Corre...-Escuche en mi cabeza como si fuera un suspiro.  Mi piel se erizo desde mi espalda baja hasta el inicio de mi nuca. La luna fue cubierta por espesas nubes, el encanto habia terminado.

Entonces resonaron varios susurros, intente entenderlos, pero empece a dudar que fuera español, la desesperacion empezo a invadirme, todo era confuso, mis pies no se movian mientras mi cabeza no dejaba de girar, un crujido fue lo que reactivo los musculos de mis piernas, y sin dudarlo eche a correr hacia donde Dios me dio a entender. No importaba si era una rama, una piedra o un arbusto entero, no podia detenerme, era como una explosion de adrelina que me impulsaba.
Mis pies dolian, sentia la humedad de la sangre en la planta, el ardor al pisar la tierra con heridas abiertas, mis ropajes se fueron reduciendo a arapos conforme corria.
Ya no corria por miedo, no, corria por instinto, un extraño sentimiento que me decia donde debia estar para estar a salvo.
Una raiz retorcida se interpuso en mi camino, tirandome cruelmente al piso sin concideracion alguna.
Chille, resguarde mi cara del piso como pude, mis manos ardian y mi tobillo punzaba. Las oportunidades de levantarme fueron escasas cuando una figura negra se avalanzo sobre mi.
Grite.
Centellaron un par de ojos rojos, un color semejante a la sangre.
Derrepente todo se volvio destellante, mis ojos tenian miedo de abrirse a causa de la fuerte luz,  mi piel ardia. Lo ultimo que pude ver fue como las llamas llegaban al cielo opacando a ese descarado astro lunar.

-----------------

-Señorita, hemos llegado.-Escuche decir a una voz sin ninguna pisca de sentimiento, fue entonces cuando cai en cuenta de que me encontraba desntro de una limosina.
Interiormente agradeci a aquel inexpresivo chofer por salvarme de las llamas de mi sueño...




Atte:••Aяιιχ••  ((נυsƬ мӘ))

No hay comentarios:

Publicar un comentario